Hay momentos, justo antes de escribir una escena, en los que el silencio pesa más que las palabras. En los que sabes lo que tu personaje va a decir, pero todavía no puedes teclearlo. Porque necesitas un instante. Un respiro. Un pequeño latido de calma para conectar con lo que está a punto de sentir.
Rolear desde dentro es eso: dejar de escribir por un segundo y empezar a respirar con tu personaje. Sentir lo que siente, no para sufrirlo, sino para entenderlo. Para no escribir desde la cabeza, sino desde el pecho. Porque cuando lo haces, las palabras ya no salen forzadas: fluyen. Y la escena, por fin, respira contigo.
Hay quienes creen que interpretar es inventar. Pero los que de verdad aman este arte saben que interpretar también es escuchar. Escuchar lo que el personaje necesita decir, no lo que tú quieres contar. Escuchar sus pausas, sus miedos, su forma de mirar el mundo. Porque a veces el texto más potente no es el más elaborado, sino el que nace después de una respiración profunda.
Esa respiración es una frontera invisible. Un momento en el que tú desapareces un poco para dejar que aparezca él, ella, o eso que habita en medio. Y en ese instante, cuando los límites se difuminan, algo mágico ocurre: el personaje te presta su voz, y tú le prestas tu cuerpo. Se mezclan. Se confunden. Pero no se pierden.
Cuando escribes sin respirar, se nota. Las escenas suenan vacías, mecánicas, llenas de acción pero sin alma. Pero cuando respiras con el personaje, incluso el silencio tiene sentido. Porque estás presente. Porque lo sientes. Porque, de algún modo, estás viviendo dentro de lo que escribes.
A veces basta con cerrar los ojos y preguntarte: ¿cómo le duele esto? ¿Qué haría si nadie lo estuviera mirando? ¿Qué parte de mí entiende lo que está a punto de hacer? Y cuando lo sabes, cuando lo sientes, las palabras llegan solas. No hay truco. Solo verdad.
El roleplay interpretativo no se trata de correr detrás de la historia. Se trata de detenerse a vivirla. De permitir que cada respiración construya la escena. De no escribir por escribir, sino de escribir porque algo dentro late.
Así que la próxima vez que te sientes frente al teclado, no empieces de inmediato. Espera. Respira. Escúchale. Siente con él. Porque entre tu respiración y la suya está el punto exacto donde la interpretación deja de ser ficción… y se convierte en arte.
— DyabloRosa







✍ Cada historia deja una huella.. 😊 Cuéntame qué te ha hecho sentir esta.. ✨