El Rol del Humor: «Reír También Es Interpretar en el RolePlay»

A veces creemos que para que una historia sea profunda, tiene que doler. Que para que un personaje sea creíble, tiene que estar roto. Que el drama es el único camino hacia lo memorable. Pero entonces llega un personaje que suelta una broma en el momento más tenso, que se tropieza cuando todos están en silencio, o que responde con ironía cuando el mundo parece venirse abajo… y sin romper la inmersión, la enciende.

El humor en el roleplay es una herramienta poderosa. No solo para aliviar la tensión de una situación de rol, sino para mostrar capas que, de otro modo, no se verían. A veces una carcajada dice más que una confesión. A veces un chiste mal hecho esconde un miedo, una herida, una forma de protegerse del dolor. Porque reír también es interpretar. Y hacerlo bien, hacerlo con sentido, con ritmo, con intención, es todo un arte.

No se trata de convertirlo todo en parodia. El humor bien llevado no ridiculiza la historia: la acompaña. La hace más cercana, más real. Porque la vida también es así: mezcla de lo absurdo y lo profundo, de lo que duele y lo que nos hace reír a pesar de todo. Los personajes que hacen reír no son menos complejos; muchas veces, son los que han aprendido a mirar la oscuridad y aún así encontrar algo de luz. O al menos, algo de ironía.

El humor rompe barreras. Acerca a los personajes entre sí. Humaniza a los villanos. Relaja a los héroes. Nos permite recordar que, incluso en mundos ficticios, seguimos siendo humanos —con toda nuestra torpeza, nuestras frases improvisadas y esas risas que escapan cuando no deberían—. Y lo más bonito es que, muchas veces, el humor no se planea: nace de lo espontáneo. De una frase lanzada sin pensarlo. De un gesto que nadie esperaba. Y en esos instantes, el roleplay se vuelve más vivo que nunca.

Incluso los personajes más serios pueden tener momentos absurdos. Incluso en las tramas más oscuras cabe un poco de luz. El humor, cuando nace desde el personaje y no desde la burla externa, no rompe la inmersión… la sostiene. La equilibra. Nos permite respirar. Y también recordar que, a veces, lo que más nos une no es el dolor compartido, sino la risa que explota cuando nadie la esperaba.

Así que no subestimes el poder de hacer reír. No temas darle a tu personaje esa chispa que lo haga único, impredecible, humano. Porque cuando la historia se equilibra entre lo trágico y lo cómico, entre la lágrima y la sonrisa, lo que conseguimos no es perder seriedad… sino ganar verdad.

Y en esa verdad —la de lo cotidiano, lo torpe, lo brillante, lo irónico— está una de las formas más puras de interpretación. Porque reír, también es sentir. Y sentir, al fin y al cabo, es todo lo que buscamos cuando decidimos rolear.

DyabloRosa

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